Tiempo limitado de María Angélica Alfonso

Desde un punto de vista más tradicional, pero también depurado, surge otro nombre desconocido: el de María Angélica Alfonso, con su volumen “Tiempo limitado”.

De la autora apenas se sabe que es profesora de Castellano y Filosofía en el Liceo de Niñas de Temuco y en el Instituto Alemán de esa ciudad. Además, que su reducida obra provocó algún revuelo en la ciudad del sur de Chile, por razones increíbles. Desde luego, María Angélica Alfonso no tiene ninguna de esas efusiones que pudieran escandalizar a la gente gazmoña, y sus temas asumen una función normal: el amor limitado por una dimensión espacial, la muerte del amado y el recuerdo ausente. El lenguaje de María Angélica Alfonso posee una coherencia mayor que el de Anamaría Vergara (1), sin situarse en dimensiones anormales que compliquen su interpretación. En el poema “Nostalgia del tiempo perdido” se puede apreciar su equilibrio a través de un proceso interno y externo: amor y paisaje:

“Yo me abandonaba a la tibieza

de la tierra caliente y solitaria.

Amor y desamor. Melancolía”.

Más elaborado y perfecto resulta el poema “La quietud”, sin ningún carácter descriptivo, pero más rico en sugestión íntima. En “El engaño” se traza una construcción conseguida por el puro simbolismo de las imágenes. La impresión general que provoca “Tiempo limitado” es favorable y de su breve estructura surge un lenguaje simple, armonioso y maduro desde el punto de vista del contenido.

 

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(1) Se refiere Ricardo Latcham a una de las críticas que acompañó a la presente en su publicación original: “Tierra áspera de Anamaría Vergara”. (N. del ed.)