Vida, tan prodigiosa, por Hugo Zambelli

La obra literaria de Hugo Zambelli se ha desarrollado toda, salvo alguna excepción, fuera de Chile. Este libro, desde luego, de primorosa presentación gráfica, ha sido impreso en Madrid, y contiene un puñado de composiciones, todas muy breves, escritas entre 1952 y 1956. Como viajero, a Zambelli le interesan de modo especial los paisajes, pero no concretos, como en las guías de turismo, sino abstractos, sin nombres propios, como evocados a la distancia. Pero en ellos suele mezclarse la presencia humana:

“Felices son las aves

que atraviesan los aires,

el agua revolean jubilosas,

apenas si la rozan,

porque ven tu figura

reflejada hoy en ella.


No tornará, no tornará esta fiesta,

al agua, al sol, al viento,

cuando pasen los años,

y apaguen este infierno.

Tu primavera entonces será ausencia”.

Esta ligera, prudente, acaso tímida intervención de la figura humana, no rompe la estructura del poema, sino que, al revés, parece llamada a enriquecerlo.