
Ni líneas en “carrousel”, ni en torre, ni en arco iris.
Tipografía casi normal. Un paso adelante o atrás, según se considere, para un poeta vanguardista.
Alentador indicio para los ojos bien intencionados; es decir: que quieren coger la directriz de la poesía zigzagueante, y poco duchos en la lectura de versos “estrábicos”.
Magnificencia de Nabab:
“Ensueño mío
como la noche sonríe por las cuatro lejanías
voy a regalarte la corbata azul del cielo
con su diamantino prendedor de luna”;
y tonificantes promesas de que a este ilusionado bajel armado en pirata lo veremos anclar en el puerto de la lógica.
“Estornudo de baratillos” –dice por ahí el poeta. Y creemos verlo coger la imagen en la ringla de pañuelos, aliviadores del romadizo, que suelen ornar la fachada de las tiendecitas.
Firmado como Ginés de Alcántara.